Entre mafias, gatos y un antihéroe perdido, la gran ciudad se convierte en un torbellino irresistible.
Cuando viví en Nueva York en 2005, una de las primeras expresiones que aprendí fue “melting pot”, y la entendí de inmediato. La ciudad es un auténtico crisol donde conviven culturas, lenguas y sueños distintos, a veces en armonía y otras en tensión. Esa mezcla vibrante y fascinante marcó mi manera de ver la ciudad; quizá por eso me resulta tan significativo que Darren Aronofsky, oriundo de Brooklyn, la haya usado como telón de fondo en ‘Caught Stealing’.
La película no habla de diversidad, sino de supervivencia: un thriller de comedia negra que convierte la ciudad en una olla de presión donde todo conspira en contra de su protagonista. Con ello, Aronofsky demuestra que puede canalizar su intensidad característica en un relato absorbente y muy entretenido. El resultado es un soplo de aire fresco en su filmografía y, al mismo tiempo, un homenaje a la ciudad más diversa y caótica del mundo.
Ambientada en 1998, ‘Caught Stealing’ (‘Atrapado Robando’ en Latinoamérica) sigue a Hank Thompson (Austin Butler), un antiguo prodigio del béisbol que ahora trabaja como barman en el Lower East Side. Tras una desastrosa salida del deporte, ha construido una vida que parece adecuada: se divierte, se pierde en el alcohol y disfruta de un apasionado romance con Yvonne (Zoë Kravitz), una paramédica local que siempre le advierte que no debe huir de aquello que le da miedo.
La vida de Hank da un giro inesperado cuando su vecino punk, Russ (Matt Smith), le pide que cuide a su gato Bud mientras viaja a Inglaterra. Lo que parece un inocente favor rápidamente se convierte en un caos: mafias rusas, gánsteres ortodoxos y un peligroso mafioso puertorriqueño lo persiguen, y Hank debe enfrentarse a una cadena de eventos violentos mientras intenta entender qué quieren de él y cómo sobrevivir.
Atrapado entre criminales y la policía, Hank debe lidiar con las consecuencias de su trágico pasado y tomar decisiones desesperadas para mantenerse con vida. Entre persecuciones, enfrentamientos y situaciones cada vez más peligrosas, la historia sigue su odisea por diferentes rincones de la ciudad, mostrando cómo un simple favor puede arrastrar a una persona común a un mundo de caos y violencia del que no puede escapar.
Cuando uno piensa en Darren Aronofsky, lo primero que viene a la mente son dramas intensos, personajes atormentados y un tono sombrío, como en ‘Requiem for a Dream’, ‘Black Swan’ o ‘The Whale’. Pero ‘Caught Stealing’ rompe un poco con esa imagen: mantiene el sello del director, aunque aquí se muestra más ligero, ágil y hasta juguetón, combinando crimen, acción, humor negro y una inesperada dosis de frescura emocional.
El guion de Charlie Huston, basado en su novela de 2004, está lleno de giros, humor ácido y momentos que pasan de lo absurdo a lo peligroso. La cinta recuerda tanto a la comedia negra de ‘Snatch’ de Guy Ritchie como a ‘After Hours’ de Martin Scorsese —a la que rinde homenaje con la aparición de Griffin Dunne como el dueño del bar donde trabaja Hank—, pero Aronofsky le imprime su propio estilo con una puesta en escena cruda y cargada de tensión.
Más libre de lo habitual, el director se divierte sin descuidar el ritmo: cada persecución y estallido de violencia mantiene la energía y la claridad, mientras el humor aparece en los momentos justos. El resultado es un thriller vibrante y divertido que atrapa desde el primer minuto y no suelta hasta el final.
Sin duda, el elenco es uno de los grandes aciertos de la película. Aronofsky aprovecha el talento de cada actor para crear escenas tan divertidas como tensas, manteniendo siempre el ritmo y la energía. Aunque se trata de un relato coral, está liderado por un fantástico Austin Butler, que confirma que puede ser un héroe (o ¿antihéroe?) de acción convincente y, al mismo tiempo, transmitir vulnerabilidad en los momentos más íntimos. Su actuación combina carisma, emoción y humor, logrando que nos riamos con él y suframos con él en cada giro. Su química con Zoë Kravitz es electrizante, sensual y genuina, equilibrando perfectamente los momentos más locos y caóticos de la trama.
Siguiendo un poco los pasos de ‘After Hours’, el reparto coral está lleno de personajes que refuerzan la idea de Nueva York como un auténtico “melting pot”, creando un mosaico caótico, divertido y fascinante: desde Matt Smith con su desquiciado mohawk y Regina King como la determinada detective Roman, hasta Benito Martínez Ocasio (aka Bad Bunny) en una sorprendente interpretación como el excéntrico Colorado, y Yuri Kolokolnikov y Nikita Kukushkin como los matones rusos Aleksei y Pavel, que roban escenas con su humor peculiar.
Por su parte, Liev Schreiber y Vincent D’Onofrio casi se roban la película como Lipa y Shmully, un dúo de mafiosos judíos tan cómicos como intimidantes. Sus escenas con Butler reflejan a la perfección el delicado balance que Aronofsky consigue entre humor y oscuridad.
Más allá de lo pintorescos que resulten, lo que realmente hace funcionar a todos estos personajes es su interacción con Hank (¡incluyendo al propio gato de Russ!): cada encuentro aporta tensión, comedia o peligro real, reforzando la idea de que la ciudad entera conspira contra él. En conjunto, el elenco no solo enriquece la historia, sino que también da vida a la Nueva York de finales de los 90, con una autenticidad y energía irresistibles.
La ciudad no es solo un escenario: es un personaje más. Aronofsky retrata Nueva York con una energía que solo alguien que ha vivido su caos puede transmitir. Calles llenas de baches, bares mugrientos, tiendas de video icónicas como ‘Kim’s Video’, clubes de baile y hasta un partido de los Mets lleno de fanáticos construyen un retrato auténtico de la ciudad: caótica, diversa e impredecible.
En sintonía con esa autenticidad, la música no solo ambienta, sino que impulsa la narrativa. Los temas de Marcy Playground, Semisonic, Meredith Brooks, Portishead y A Tribe Called Quest transportan al espectador directamente a finales de los 90, reforzando la sensación de un Lower East Side vivo y caótico. A esto se suma la colaboración con IDLES, quienes grabaron cuatro canciones nuevas como parte de la banda sonora compuesta por Rob Simonsen. Su aporte inyecta una “sensibilidad punk” que refleja la energía urbana de la época, haciendo que cada persecución, enfrentamiento o momento de tensión se sienta aún más auténtico y cargado de adrenalina.
‘Caught Stealing’ confirma que Darren Aronofsky puede sorprender incluso cuando se arriesga con un estilo poco habitual. La película es vibrante, divertida y enérgica, un thriller que convierte cada rincón de Nueva York en una trampa llena de caos y sorpresas. Es cierto que ciertos momentos son predecibles y algunos personajes secundarios podrían haber tenido más presencia, pero su aparición encaja dentro del ritmo frenético de la trama.
Al final, lo que sostiene la historia no es solo el retrato explosivo de la ciudad como auténtico “melting pot”, sino también el viaje de Hank: un antihéroe que, acorralado por la violencia, deja de huir de sus problemas y encuentra en la supervivencia una forma de redención. Aronofsky equilibra ambos aspectos para entregar una historia fresca, entretenida y con un espíritu contagioso. Un recordatorio de que, en Nueva York, nadie escapa del caos, pero a veces en él se encuentra la oportunidad de reinventarse.