‘Memoir of a Snail’: Un honesto e intenso relato animado sobre el seguir adelante

Tras ocho años de producción, desde Australia llega esta devastadora y muy sincera reflexión sobre los caparazones que creamos para nosotros mismos.

“La vida solo puede ser entendida mirando hacia atrás, pero debe ser vivida mirando hacia adelante”. Esta consigna podría, perfectamente, ser parte de un nuevo libro de auto ayuda, pero en realidad es una frase del filósofo y teólogo danés Søren Kierkegaard que se encuentra en ‘Memoir of a Snail’ (‘Memorias de un Caracol’ en Latinoamérica), una adorable, aunque melancólica, película animada llena de profundas y emotivas reflexiones sobre la relación que forjamos con nuestra propia vida cotidiana.

Pero, ¡un momento! Qué el trabajo en stop motion no los engañe. Pueda que el diseño, de alguna manera, recuerde a los personajes de ‘Wallace & Gromit’ y a los de ‘The Boxtrolls’; sin embargo, la película australiana, que este año estuvo nominada a los Premios Óscar, no es propiamente una historia para niños o una ligera aventura para disfrutar en familia, ya que aborda temas como la muerte, las enfermedades y trastornos mentales, el sexo, el extremismo religioso y la dismorfia corporal.

Escrita, producida y dirigida por Adam Elliot, ‘Memoir of a Snail’ sigue a Grace Pudel (Sarah Snook), una solitaria mujer que ha tenido una vida compleja plagada de pruebas, tribulaciones y pérdidas. Mientras le cuenta su historia —desde su infancia hasta la edad adulta—, a uno de los tantos caracoles que tiene y colecciona, no sólo descubrimos cómo desde pequeña encontró refugio en estos animales y en las novelas románticas, sino también cómo, a raíz de la muerte de su padre, es separada de su hermano mellizo Gilbert (Kodi Smit-McPhee) cayendo en la ansiedad y la depresión.

A pesar de que trata de encontrar el lado positivo a todo, su vida “avanza” y Grace, además de permanecer en un estado de constante duelo, desarrolla problemas para formar relaciones o conexiones (excepto con los caracoles) No obstante, la esperanza vuelve cuando conoce a Pinky (Jacki Weaver), una excéntrica y simpática anciana llena de determinación y amor, con quien entabla una larga y hermosa amistad que le cambia la vida para siempre.

Encontrando la alegría en la oscuridad

Vagamente inspirada en la propia vida de Elliot, ‘Memoir of a Snail’ es una cinta con muchos matices sombríos y que anda sin rodeos. De manera emotiva y desoladora, explora la historia de Grace de tal manera que toda su vulnerabilidad queda expuesta, dejándonos claro que no es una persona extraordinaria ni mucho menos, una heroína. De hecho, es una mujer retraída con baja autoestima, acumuladora de objetos e incluso cleptómana que, cuando halla al amor de su vida, termina siendo una total decepción.

A pesar del dolor y los trágicos giros, es sorprendente cómo el director encuentra humor en los pequeños momentos. Desde simples y curiosas frases (“Mi papá siempre decía que la infancia es como estar borracho: Todos recuerdan lo que hiciste, menos tú”) hasta peculiares descubrimientos que balancean la crudeza de la historia como Ian y Narelle, los amorosos padres adoptivos de Grace, que terminan siendo nudistas swingers o las coloridas desventuras de Pinky cuando era más joven.

De igual manera, la amistad y los actos de bondad son primordiales en la trama de la película, ya que los constantes obstáculos que Grace y Gilbert enfrentan pueden ser realmente abrumadores y crueles. Si bien la mayoría de los temas que conforman este sincero y agridulce relato son densos, a lo largo del guion Adam Elliot equilibra su tono con atención, ingenio y compasión. Su propósito no es que juzguemos a Grace o que salgamos de la sala de cine pensando que la vida es una tragedia donde no hay espacio para los sueños o la esperanza. Todo lo contrario: nos invita a celebrar tanto el amor y los momentos de alegría como la oscuridad y la tristeza que los desafíos del día a día nos pueden presentar.

También nos anima a disfrutar de aquellas rarezas que llegan a nuestras vidas, como si fueran un rayo de luz. En la historia, Pinky se convierte en esta maravillosa figura. Al igual que Grace, esta excéntrica mujer ha tenido una vida bastante difícil, pero eso nunca ha sido impedimento para vivirla al máximo.

Creando conexión a través de una maravillosa animación

De igual manera, el trabajo en stop motion de ‘Memoir of a Snail’ es impecable. Siguiendo la línea que plantea la historia, y como parte de su encanto, las figuras y los escenarios son asimétricos. Acá no hubo cabida para el CGI o las impresoras 3D; el director y su equipo crearon todos los elementos a mano con mucho detalle. Conservando una estética simple y orgánica, utilizaron materiales básicos como la arcilla porque querían celebrar sus grumos, protuberancias e imperfecciones y lograron llevar estos aspectos, con éxito, a la apariencia de los personajes.

Además, su paleta de colores, compuesta principalmente por grises, marrones y beiges, hace que la trama se perciba más íntima y mucho más real. Nos acerca a la opresión que Grace sentía, a sus vicios —como la acumulación compulsiva— y al aislamiento en el que se encontraba. Una increíble manera de visualizar la jaula que creó para ella misma y de la cual siempre tuvo la oportunidad de salir, pero que nunca lo hizo.

Todo esto se complementa con el acertado elenco de voces encabezado por Sarah Snook (Succession) quien, de forma natural, le imprime calidez, fragilidad y sentimiento a Grace, y nos ayuda a conectar aún más con la historia; mientras que Jackie Weaver (Animal Kingdom) le otorga una bondadosa y atrevida personalidad a Pinky y Kodi Smit-McPhee (The Power of the Dog) le infunde melancolía y empatía al personaje de Gilbert. Junto a ellos, también destacan las participaciones de Eric Bana, Dominique Pinon, Magda Szubanski y Nick Cave (sí, el legendario músico australiano).

A pesar de su densidad emocional y la presencia de elementos repetitivos de la trama, ‘Memoir of a Snail’ no sólo evoca el valor de la imperfección humana, sino también es un maravilloso recordatorio de que la vida es demasiado corta como para vivirla a medias.

Aunque muchas de las vivencias que Grace enfrenta son realmente desgarradoras, es curioso poder reconocernos en ella porque, en muchas ocasiones, la vida puede golpearnos con tal fuerza que logra atraparnos en un caparazón. Sin embargo, de nada sirve permanecer en ese estado, mirando unicamente hacia atrás. La vida continúa y las oportunidades pasan rápido.

Este intenso, emotivo y conmovedor relato nos invita a aferrarnos a la esperanza, a los sueños, a lo extravagante, a lo insólito y a la alegría que siempre estarán a nuestro alcance. La vida también puede ser buena, si nos lo permitimos. Tal vez no podemos cambiar nuestro pasado, pero sí podemos tomar las lecciones que hemos aprendimos, celebrar las caídas y derrotas e intentar seguir adelante… tal como se desplaza un caracol.

Calificación: 9/10

Ángela

Ángela "Tata" Rodríguez — Directora / Editora

Comunicadora Social y Periodista. Movie & TV junkie. Fan del mundo de los Superhéroes, la Animación, la Ciencia Ficción y la Fantasía. Team Marvel. El Rock ha sido gran parte de la banda sonora de su vida. Stan Lee, Freddie Mercury, Indiana Jones, Carrie Fisher y Buffy Summers son algunos de sus héroes. Llora con facilidad en las salas de cine. Si su vida fuera una película la dirigiría Edgar Wright.